Blanqueo: AFIP asegura que se garantiza el secreto fiscal

“Sólo el contribuyente y la AFIP. Nadie más. E incluso dentro del organismo, quien revise los datos de cualquier persona que ingresó al blanqueo, quedará registrada. Desde hoy y hacia delante”. Así hablaba un alto responsable de la Administración Federal de Ingresos Públicos al ser consultado por un dato clave en el éxito del sinceramiento de capitales: si la información que ahora se legalice tendrá garantizado el secreto fiscal, o si podrá ser observada por terceros. El organismo que maneja Alberto Abad es terminante: no hay posibilidades ni legales ni técnicas de que los bienes financieros o físicos de un blanqueador puedan se analizados y observados por alguien que no sea algún funcionario predeterminado e identificado de la propia AFIP.

Según la repartición la ley que reglamenta el llamado a sincerar capitales garantiza la privacidad de los datos y obliga a la AFIP a sostenerlos hacia delante; aún ante un futuro e inevitable cambio de autoridades. Como un derecho es absoluto hacia atrás y cualquier modificación rige hacia delante, los contribuyentes que adhieran al llamado, en cualquiera de sus etapas, tiene garantizado el secreto fiscal por ley. Esto incluye la obligación para las autoridades y las entidades privadas y públicas que intervengan de no pedir datos sobre el contribuyente, más allá de los que reclame la propia AFIP y que estén dentro de lo ya reglamentado. Para garantizar esto, la AFIP aclaró por resolución general el jueves pasado que los bancos y otras entidades financieras y cambiarias “deberán abstenerse” de solicitar a los clientes que quieran ingresar al blanqueo de capitales información extra. Según la norma, los bancos no podrán pedirles a los clientes que quieran abrir una “cuenta especial” la presentación de las declaraciones juradas de impuestos. La otra garantía que aclaró el organismo es que los datos que los blanqueadores sinceren dentro del llamado formarán parte de la privacidad impositiva legalizada entre el organismo y la persona que se sume al llamado. Y se aclara además que una vez ingresados los datos del blanqueo, quedan encriptados bajo normas de secreto fiscal internacional, y sólo funcionarios determinados con nombre y apellido pueden acceder a él. Y que éstos, cuando reciban una información de un contribuyente que se suma al sinceramiento o, luego, cuando algún funcionario requiera revisar esos datos, este dejará su rastro a nivel informático y burocrático, movimientos que dentro del propio organismo quedarán fijados sin posibilidades de borrar. Finalmente, si los datos de los bienes financieros (dinero en efectivo, fondos de inversión, bonos de deuda, etc.) o físicos (inmuebles, embarcaciones, aeronaves) se convierten de alguna manera en públicos (dentro del organismo y también fuera de él), tanto la AFIP como la Justicia podrán determinar quién fue el funcionario que llegó a los datos.

 

Fuente: Ámbito financiero del 8/11/2016

Autor: Carlos Burgueño